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Conclusiones del II Sínodo de Africa. “ÁFRICA, ¡LEVÁNTATE !”
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CIUDAD DEL VATICANO, 23 OCT 2009 (Fuente VIS).-Durante la decimoctava Congregación General celebrada esta mañana, a la que asistió el Santo Padre, se presentó y votó el Mensaje final de la Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos. El presidente delegado de turno fue el cardenal Wilfrid Fox Napier, O.F.M., arzobispo de Durban (Sudáfrica).

El arzobispo Nikola Eterovic, secretario general del Sínodo de los Obispos, comunicó antes los nombres de los 12 miembros elegidos del Consejo Especial para África de la Secretaría General del Sínodo y los nombres de los 3 miembros nombrados por el Santo Padre.

“África (…) es rica de recursos humanos y naturales, pero muchos habitantes de nuestro pueblo deben combatir solos la pobreza y la miseria, en guerras y conflictos, entre crisis y caos. (…) Todo eso se debe fundamentalmente a decisiones y acciones humanas de personas que no tienen ninguna consideración por el bien común y a menudo, por complicidad trágica y conspiración criminal entre responsables locales e intereses extranjeros”, dice el Sínodo en su mensaje final del que ofrecemos un resumen.

“A menudo hay muy buenas noticias en diversas partes de África. Pero los medios de comunicación modernos con frecuencia privilegian las noticias negativas y se concentran en nuestras desgracias y defectos, más que en los esfuerzos positivos que estamos realizando. (…) El buen gobierno está teniendo un notable impacto positivo en algunos países africanos, estimulando así a otros países a reconsiderar las malas costumbres del pasado y del presente. Existen abundantes señales de muchas iniciativas que tratan de ofrecer una solución eficaz a nuestros problemas”.

II. A LA LUZ DE LA FE.

“El verdadero perdón promueve la justicia del arrepentimiento y de la reparación, que conduce a una paz que va a la raíz del conflicto. (…) Como Dios hace posible este tipo de reconciliación, en este ministerio debemos dedicar un tiempo adecuado a la oración y a los sacramentos, especialmente al Sacramento de la Penitencia”.

III. A LA IGLESIA UNIVERSAL.

“La Iglesia en África da gracias a Dios por sus numerosos hijos e hijas que son misioneros en otros continentes. (…) Gracias de modo especial a los que se han quedado con su gente también en tiempo de guerra y de graves crisis. Algunos han pagado incluso su fidelidad con la propia vida”.

IV. LA IGLESIA EN AFRICA.

”Estamos convencidos de que la principal contribución de la Iglesia a los pueblos de África es la proclamación del Evangelio de Cristo. (…) Todos los miembros de la Iglesia -clero, religiosos y laicos- deben ser estimulados a trabajar juntos en la unidad que hace la fuerza”. “Como obispos, aceptamos el desafío de trabajar unidos en nuestras diferentes conferencias episcopales. (…) La unidad del episcopado es fuente de gran fuerza, mientras su ausencia es un derroche de energías, hace improductivos los esfuerzos y abre un espacio a los enemigos de la Iglesia para neutralizar nuestro testimonio. Un ámbito importante en el que una cooperación nacional y una cohesión resultan muy útiles es en los medios de comunicación”. “Cada obispo (…) debería asegurar la creación de una Comisión mixta de Justicia y Paz en todos los niveles. Hay que seguir trabajando duro en la formación de las conciencias y en la transformación de los corazones por medio de una catequesis eficaz”. “Nuestras diócesis deben ser modelos de buen gobierno, de transparencia y de buena gestión financiera. Tenemos que seguir haciendo lo posible por combatir la pobreza, gran obstáculo a la paz y a la reconciliación. Las sugerencias en este ámbito para crear programas de micro-financia merecen una atención particular”. “En este Año Sacerdotal, queridos hermanos en el sacerdocio, nos dirigimos a vosotros de modo especial: ocupáis una posición clave en el apostolado de la diócesis. (…) La catequesis, la formación del laicado, la atención pastoral de las personas que tienen una gran responsabilidad solo saldrán adelante con vuestro empeño en las parroquias y en los diferentes lugares que caen bajo vuestra competencia. (…) Vuestra fidelidad a los compromisos sacerdotales, en particular a una vida de celibato en la castidad, así como a un desprendimiento de los bienes materiales, es un testimonio elocuente al Pueblo de Dios”. “En estos últimos años, África se ha convertido en terreno fértil para numerosas vocaciones: sacerdotes, frailes, religiosas. Damos gracias a Dios por esta gran bendición. (…) El Sínodo se alegra también con vosotras, religiosas, por la dedicación y la entrega en vuestro apostolado en el campo de la sanidad, de la educación y de otros aspectos del desarrollo humano”.

FIELES LAICOS

“Este Sínodo se dirige con profundo afecto a los fieles laicos de África. Sois la Iglesia de Dios en los lugares públicos de la sociedad. A través de vosotros la vida y el testimonio de la Iglesia son visibles al mundo. (…) Dejad que vuestra fe penetre en todos los rincones y lugares de vuestra vida: en la familia, el trabajo, la política y en la vida pública. No es una tarea fácil. Por eso, debéis acercaros asiduamente a las fuentes de la gracia por medio de la oración y los sacramentos”. ”El Sínodo tiene un mensaje muy importante y especial para vosotros, queridos católicos africanos comprometidos en la vida pública. Elogiamos a los tantos que se han ofrecido para el servicio público en vuestros pueblos, sin preocuparse de todos los peligros e incertidumbres de la política en África, considerándolo un apostolado para promover el bien común y el reino de Dios. (…) África necesita santos en cargos políticos relevantes: políticos santos que despejarán la corrupción del continente, trabajarán para el bien de la gente y sabrán entusiasmar a otros hombres y mujeres de buena voluntad, también fuera de la Iglesia para unirse contra los males comunes que atenazan a nuestras naciones. (…) Deplorablemente muchos católicos en cargos de prestigio no han respondido adecuadamente al ejercicio de su cargos. El Sínodo les invita a arrepentirse y dejar el ruedo público, cesando así de ser la ruina del pueblo y de dar mala fama a la Iglesia Católica”. ”Queridas familias católicas (…). Nos congratulamos porque seguís siendo tenazmente fieles a los ideales de la familia cristiana y porque habéis conservado los valores mejores de nuestra familia africana. Os ponemos en guardia contra los ataques de venenosas ideologías procedentes del extranjero que pretender ser cultura “moderna”. Seguid acogiendo a los niños como un don de Dios y educarlos en el conocimiento y el temor de Dios. (…) La pobreza a veces hace que los padres sean incapaces de atender a sus hijos, con consecuencias desastrosas. (…) La mayor parte de las familias piden solo lo necesario para sobrevivir. Tienen derecho a vivir”.

LA MUJER

La aportación específica de las mujeres debe reconocerse y promoverse, no solo en casa, como esposas y madres, sino más generalmente en la esfera social. El Sínodo recomienda a nuestras iglesias locales que vayan más lejos de la afirmación general de “Ecclesia in Africa” y que creen estructuras concretas para garantizar la participación real de las mujeres “en los niveles apropiados”. “Sentimos que tenemos que prestar una atención particular a vosotros, jóvenes adultos. A menudo se os deja de lado y a la deriva, convirtiéndoos en presa de ideologías y sectas de todo tipo. Muchas veces os reclutan para prácticas violentas. Exhortamos a todas las Iglesias locales a considerar prioritario el apostolado con los jóvenes”.

V. LLAMAMIENTO A LA COMUNIDAD INTERNACIONAL

”La Iglesia está en primera línea en la lucha contra el VIH/SIDA y en la atención a las personas infectadas y contagiadas. (…) Con el Santo Padre Benedicto XVI, este Sínodo advierte de que el problema no puede superarse con la distribución de profilácticos. Pedimos a todos los que se interesan de verdad en parar la transmisión sexual del VIH/SIDA que reconozcan el éxito que han obtenido los programas que aconsejan la abstinencia entre los no casados y la fidelidad entre los casados”. “A los potentes de este mundo suplicamos: tratad a África con respeto y dignidad. África reclama desde hace tiempo un cambio del orden económico mundial respecto a las estructuras injustas que se han acumulado sobre ella. La reciente turbulencia del mundo financiero demuestra la necesidad de un cambio radical de las reglas. Pero sería una tragedia que los cambios se tradujesen solo en beneficios para los ricos y repercutiesen negativamente una vez más en los pobres. Buena parte de los conflictos, guerras y pobreza de África se derivan principalmente de estas estructuras injustas”.

SOBRE LA DEUDA

“Pedimos un cambio en la cuestión de la deuda que pesa sobre los países pobres y que mata literalmente a los niños. Las sociedades multinacionales tienen que acabar con la devastación criminal del ambiente merced a su descarada explotación de los recursos naturales. Es una política miope la que fomenta guerras para obtener beneficios rápidos con el caos, al precio de vidas humanas y de sangre. ¿Es posible que ninguno sea capaz y quiera interrumpir estos crímenes contra la humanidad?”.

VI. AFRICA, ¡LEVANTATE!

“Elogiamos los esfuerzos para librar a África de la alienación cultural y de la esclavitud política. Ahora África debe hacer frente al desafío de dar a sus hijos un nivel y unas condiciones de vida dignas. (…) En ámbito económico, África ha intentado recortarse a medida una estructura estratégica para el desarrollo denominada NEPAD (Nueva Asociación para el Desarrollo Económico de África). (…) El Sínodo alaba esos esfuerzos porque esos programas ligan con claridad la emancipación económica de África con la implantación de un buen gobierno. Desgraciadamente este es el punto débil. Para la mayor parte de los países africanos, los hermosos documentos del NEPAD, son papel mojado”.

“El Sínodo se congratula con los pocos países africanos que han emprendido el camino de una democracia auténtica (…) y nota con tristeza que la situación en diversas naciones sigue siendo vergonzosa: Somalia. (…) la región de los Grandes Lagos. (…) Uganda septentrional, Sudán meridional, Darfur, Guinea Conakry y tantos otros lugares. (…) Cualquiera que sea la incidencia de los intereses extranjeros, siempre existe la vergonzosa y trágica complicidad de los líderes locales: políticos que traicionan y venden a bajo precio a sus naciones”.

VII. UNIÓN DE LAS FUERZAS ESPIRITUALES.

”El Sínodo invita a una colaboración cada vez más ecuménica con nuestros hermanos y hermanas de otras tradiciones cristianas. También deseamos que haya mas diálogo y cooperación con los musulmanes y los miembros de la Religión Tradicional Africana (RTA) y con personas de otros credos. (…) El fanatismo religioso arruina muchas partes de África. Los africanos han absorbido de su cultura religiosa tradicional un sentido profundo de Dios creador. (…) Cuando este fervor religioso está mal encaminado por los fanáticos o es manipulado por los políticos se crean conflictos que tienden a ahogar a todos”.

”El Sínodo ha escuchado el testimonio de muchos padres sinodales que han recorrido con éxito el camino del diálogo con los musulmanes. (…) Los temas de la reconciliación, la justicia y la paz generalmente interesan a enteras comunidades, independientemente de su credo. Trabajando sobre tantos valores compartidos entre una y otra fe, musulmanes y cristianos pueden ofrecer una gran aportación al restablecimiento de la paz y la reconciliación en nuestras naciones”. “La libertad de religión abarca también la libertad de compartir la propia fe, de proponerla, no de imponerla, de aceptar y acoger a los que se convierten. Las naciones que con sus leyes prohíben a los ciudadanos que abracen la fe cristiana les privan del derecho humano fundamental de decidir libremente su credo. (…) Este Sínodo denuncia esas restricciones de la libertad porqué tergiversan el diálogo sincero y frustran la colaboración auténtica. Si los cristianos que deciden cambiar su religión son bien acogidos entre los musulmanes, tiene que haber reciprocidad en este ámbito. El respeto recíproco es el camino que tenemos que recorrer”.

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Conclusión completo del II Sínodo africano
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