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El agua como un derecho humano
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 El agua en la Doctrina Social de la Iglesia (2004 ) dice que (§ 485): Contiene de cuatro puntos, publicaremos por partes.

“El agua, por su misma naturaleza, no puede ser tratada como una simple mercancía más entre las otras, y su uso debe ser racional y solidario. Su distribución forma parte, tradicionalmente, de las responsabilidades de los entes públicos, porque el agua ha sido considerada siempre como un bien público, una característica que debe mantenerse, aun cuando la gestión fuese confiada al sector privado. El derecho al agua, 1011 como todos los derechos del hombre, se basa en la dignidad humana y no en valoraciones de tipo meramente cuantitativo, que consideran el agua sólo como un bien económico. Sin agua, la vida está amenazada. Por tanto, el derecho al agua es un derecho universal e inalienable.”

Caritas in Veritate, §. 27, así mismo insiste:

“El derecho a la alimentación y al agua tiene un papel importante para conseguir otros derechos, comenzando ante todo por el derecho primario a la vida. Por tanto, es necesario que madure una conciencia solidaria que considere la alimentación y el acceso al agua como derechos universales de todos los seres humanos, sin distinciones ni discriminaciones.”

Debemos dar al agua una especie de prioridad objetiva: las personas pueden sobrevivir sin comida por mucho más tiempo que sin agua. Reconocer el agua como un derecho humano fundamental exige que tanto las autoridades políticas como las entidades comerciales no intenten privar a las personas de este derecho:

“890 millones de personas carecen de acceso a agua potable. La calidad del agua mundial se ve afectada por 2,6 mil millones de personas que carecen de instalaciones de saneamiento. Cada año 1,5 millones de niños mueren como resultado de la falta de saneamiento. El agua no es un bien económico, sino un elemento esencial para la dignidad humana.

“Satisfacer las necesidades de todos, especialmente de los que viven en la pobreza, debe guiar el uso del agua y de los servicios relacionados con ella. El acceso inadecuado al agua potable repercute sobre el bienestar de un gran número de personas y es a menudo la causa de la enfermedad, el sufrimiento, los conflictos, la pobreza , e incluso la muerte. Para una solución adecuada a este problema, se debe considerar el contexto con el fin de establecer criterios morales basados precisamente en el valor de la vida y el respeto por los derechos y la dignidad de todos los seres humanos.”

(Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 484)

 Frank Turner, SJ

Documentos adjuntos

  • El agua en la Doctrina Social de la Iglesia
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