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La banca ética, semilla de una nueva economía
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Joan Antoni Melé Cartaña, estudió Ciencias Exactas y Ciencias Físicas en la UB, y más tarde Ciencias económicas. Durante treinta años de profesión bancaria ha tenido la oportunidad de observar y conocer de primera mano la relación de las personas con el dinero y las consecuencias que se derivan. Desde 2006, trabaja en la banca ética de Triodos Bank como Diretor Territorial de Cataluña y Baleares, actividad que compagina con la de conferenciante de temas soiceconómicos y de humanidades. ---- Deseo presentar las interesantes ideas que sustentan la posición de Joan Antoni Melé, acerca de un cambio radical sobre nuestro modelo económico actual.

En su experiencia siempre abrigó el sentimiento de que el intrincado mundo de la economía iba mal, pues acababa por apoderarse de la mayoría, como si el objetivo prioritario de la existencia fuera ganar dinero. En su actividad de enseñante y de conferenciante encuentra acuerdo en la mayoría, aun cuando declara sin rodeos que estamos equivocados y nos manipulan indebidamente.

Voy a referirme a tres aspectos suyos fundamentales: 1.La crisis que estamos sufriendo. 2. La responsabilidad personal frente al dinero. 3. El compromiso de todos por preservar el sentido de la vida.

La crisis

Es lo primero, porque a todos nos afecta. ¿Cómo es posible que, hoy, disponiendo de tanta riqueza, tengamos que padecer tantos conflictos a nivel individual y colectivo?

1. Crisis del modelo económico

Técnica y científicamente hemos avanzado tanto que mucha gente apenas puede entender ese avance. Pero lo que sí entendemos todos es que la situación medioambiental es insostenible: al aire, las aguas, el suelo están contaminados, de modo que nos parece cierto lo que muchos biólogos afirman: la tierra está enferma y, si no reaccionamos a tiempo, la situación puede ser irreversible.

Reaccionar a tiempo significa admitir que las cosas las hemos hecho mal y que en ellas todos tenemos una parte de responsabilidad. Hemos avanzado mucho en el campo de la medicina, en el campo de lo social y hemos gritado que la guerra es una barbarie y, sin embargo, nos toca hoy vivir conflictos armados absolutamente crueles.

Sufrimos la enorme crisis económica actual y , sin embargo, jamás como ahora, ha habido tanto dinero sobre la tierra. Y, paradójicamente, no hemos tenido dinero para erradicar el hambre y sí lo hemos tenido para cubrir el déficit de entidades bancarias que han perpetrado barbaridades con el dinero de sus ahorradores.

La globalización ha flexibilizado las fronteras, haciendo posible la circulación de las mercancías y ha provocado un crecimiento económico especulativo irreal. No es justo que teniendo más riqueza que nunca, haya más pobreza que nunca. No es justo que miles de personas lleguen en pateras a nuestras playas jugándose la vida.

Las desigualdades y la pobreza han hecho que existan mil millones de personas analfabetas, que mil millones de niños vivan en la pobreza, que cuatrocientos millones no tengan acceso al agua potable, que unos 29. 000 niños hayan muerto cada día en el 2003 antes de alcanzar los cinco años de edad. Y, sin embargo, con un uno por ciento de lo que el mundo invierte cada año en armas, se podría poner a cada niño en una escuela.

Contamos con el hecho de que los bancos, a partir del 1989, perdiendo su relación con la economía productiva real, impulsaron la circulación del dinero de forma ficticia y virtual, sin correspondencia con una verdadera creación de riqueza. El dinero se hinchó como un globo multiplicando su valor hasta que reventó: sobraba el dinero falso y faltaba el dinero verdadero. Se hacía patente una conclusión: la codicia de los individuos es la que produce el dinero especulativo y lo que estalla es simplemente una dirección falsa dada al dinero: una crisis de conciencia y de valores.

La economía especulativa trata de estrangular nuestra conciencia y de que le entreguemos a ojos ciegas nuestra vida. Ella asegura nuestra felicidad.: “Tráigame todo su dinero y le “regalaremos” cosas que le harán acreedor a la envidia de todos sus invitados”.

Y no debemos preocuparnos. Ella negocia con nuestro dinero, sin nosotros saberlo, metiéndolo en energía nuclear, tabaco, industria armamentística,... Increíble: protestamos contra la guerra del Irak y, al mismo tiempo, la financiamos con nuestro dinero.

La economía especulativa es una mentira si su funcionamiento no atiende al impacto y consecuencias que produce en todos los seres humanos y en el medio ambiente. El beneficio es bueno, pero a condición de que no se pervierta. Y se pervierte cuando se busca por sí mismo y para sí solo. El beneficio no causa la riqueza, deriva de ella. Si el beneficio se convierte en fín de sí mismo, entonces ya no importa el modo como se logra: contaminando, esclavizando...

Se trata, por tanto, de dar una nueva dirección a nuestro modelo económico, el cual depende de cada uno de nosotros. Pero esto no es posible sin u n cambio radical en nuestra manera de pensar y de actuar sobre el dinero. ¿Qué dirección debiéramos darle a nuestro dinero?

Documentos adjuntos

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