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Meditación para el III domingo de Aviento
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Dichoso el que no se sienta defraudado por Jesús

HEMOS DE MOVERNOS

(Is. 35,1-6.10) “Saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará”

(Sant 5,7-10) “Tened paciencia también vosotros, manteneos firmes porque la llegada del Señor está cerca. No os quejéis, hermanos, unos de otros…”

SÍMBOLOS

- Algo que exprese la simplificación y la alegría de tu vida diaria.
- Algún gesto de sobriedad en la comida durante esta semana.

PALABRA

Lectura del texto

(Mt. 11,2-11) Con esta perícopa comienza la tercera parte de la narración de San Mateo. Los capítulos 11 y 12 son introductorios al gran capítulo 13, el de las parábolas del reino. Juan se hace la gran pregunta “Eres tú el que ha de venir…” (v 3).Una pregunta siempre actual. La respuesta son los signos mesiánicos que Jesús realiza.

Nos ayudamos de varios textos bíblicos con sus correspondientes llamadas

Lc. 7, 18-35 Mt. 17, 10-13

COMENTARIO

La figura de Juan el bautista da unidad a todo el párrafo. Mateo dedica especial atención a este personaje en su evangelio, y tiene un interés especial en presentarle como el precursor de Jesús, íntimamente unido a él (Mt 3, 1-17). Es probable que tenga presentes a los grupos de discípulos de Juan que existían en su época (Hch 18,25 – 19,1-7) y que trate de orientar la relación que mantienen los cristianos con estos grupos. En el texto se distinguen claramente tres momentos:
- La respuesta a los enviados del bautista (Mt 11, 2-6)
- La declaración de Jesús sobre Juan (Mt 11, 7-15)
- La comparación con los muchachos caprichosos (Mt 11, 16-19). El comportamiento de Jesús no responde del todo al ideal mesiánico de Juan, más centrado en la dimensión penitencial de la conversión (Mt 3,1-12; 11,18). Al oír hablar de las obras del Mesías, envía desde la cárcel a sus discípulos para que pregunten directamente a Jesús, si él es el Mesías, o no. La respuesta de Jesús es claramente afirmativa. Sus signos, contemplados a la luz de los oráculos proféticos (Is 35, 5-6; 42,18), revelan claramente que él es el Mesías, el que tenía que venir; y revelan también que su mensaje es una buena noticia. La declaración de Jesús sobre Juan (Mt. 11, 7-15) consta de tres preguntas dirigidas al público. Las dos primeras tienen una respuesta negativa: Juan no es un predicador oportunista, ni un lujoso cortesano. La respuesta a la tercera es, sin embargo, positiva: Juan es un profeta, y más que un profeta: es el precursor del Mesías; es Elías, el que tenía que venir a preparar el camino (Mal 3, 23-24). La comparación final (Mt 11, 16-19) ilustra el no rotundo de su pueblo a Jesús. No han entendido que Juan era el precursor (Mt 11, 7-15), ni han sabido descifrar las obras de Jesús (Mt 11, 2-6). A pesar de que el anuncio del reino les ha llegado a través de la austeridad de Juan (Mt 3, 1-12) y la alegría de Jesús (Mt 4,17; 9, 14-15), han rechazado la invitación a convertirse. A pesar de ello, las obras que Jesús realiza le acreditan como el enviado del Padre. (S. Guijarro. El Mensaje del Nuevo Testamento)

RESUENA LA PALABRA

Es extraño este “mensajero” encarcelado, atenazado por las dudas, que envía una expedición de discípulos a Jesús para que, de alguna manera, manifieste su identidad. Es importante reconocerle, que se explique, que nos aclare, que justifique sus comportamientos…No coincide su conducta con lo que se espera…Vale también esto para nosotros, hemos de buscar los signos:

Volvemos a leer el texto. Personalmente dejamos que resuene y pueda hacer eco en nosotras. Nos pueden ayudar estas preguntas
 ¿Ha entrado la buena noticia en el corazón de los pobres?
 ¿Se está haciendo justicia a los débiles? ¿Los oprimidos se sienten liberados con nuestra cercanía?
 ¿Los que no tienen palabra se saben escuchados, atendidos, por nosotros?
 ¿Los que viven sin esperanza encuentran en nosotros una realidad menos trágica?
 ¿Los excluidos, los discriminados, saben que cuentan con nosotros/as?
 Los que sufren ¿encuentran en nosotros y nosotras entrañas de misericordia? Para ver todo esto nos estorba la vida acomodada, protegida, desde donde nada se ve (v.8)

MEDITACION, ORACION DE QUIETUD

Podemos servirnos de algún mantras ¡Señor, que vea! ¡Señor, que oiga tu voz! ¡Ven Señor!

PARA LA REFLEXIÓN Y VIVENCIA

¿De qué soy yo mensajero, portavoz? ¿Qué anuncio expresa mi forma de vivir? ¿Cómo me relaciono con los pobres, los presos, los enfermos, los ancianos, los marginados? En mi entorno, en mi familia, en la comunidad ¿Podría descubrir algún receptor de estos signos mesiánicos? Volvemos a leer el texto. Durante unos minutos respondemos personalmente a las preguntas 

PARA EL DIALOGO EN COMUNIDAD Y LA EXPERIENCIA

 

• Comparte lo que has vivido, lo que has sentido, lo que el Espíritu te ha dado a través de este texto. • Esta Palabra de hoy nos compromete en… • No discutas sobre teorías. Entrega pobremente algo de ti a tus hermanas. • ¿Tiene que venir “alguien de fuera para que mi hermana pueda tener esperanza? • ¿Podríamos dar una palabra de amor o de ánimo a cada hermana?

Compartimos estas preguntas. Podemos hacerlo respondiendo directamente o con una oración de alabanza, acción de gracias, petición de fuerza para llevar a la vida el compromiso al que me llama esta Palabra.

Para finalizar rezamos juntas el Padre nuestro y cantamos alguna canción apropiada

VIVIMOS EL ADVIENTO CON NAZARIA IGNACIA

Continuamos haciendo presente en nuestra oración a Nazaria Ignacia con sus exhortaciones para el Adviento.

Por Cristo y la Iglesia, adelante, siempre adelante! Buenos Aires, Diciembre de 1942 (Tiempo de Navidad)

Mis amadísimas hijas en Cristo: Con qué alegría íntima, pura, en esta fiesta tan de familia os veo a todas a mi lado, como si el mar y la distancia no nos separase! ¿Sueño? No, es una hermosa realidad, formando un cuerpo místico en Cristo (cf. Rm 12,5) no es posible la separación de ninguno de sus miembros.

Esta idea cómo debe unirnos y fortificarnos, especialmente en los tiempos de prueba. A la humanización de Dios debe corresponder la divinización del hombre para hacer el Cristo total de que nos habla San Agustín. Que toda nuestra actividad no sea sino el resplandor de esa luz del Verbo, que envuelva nuestras almas. Esa es la gracia propia del tiempo de Navidad. El Misal nos lo explica en brevísimas palabras, al describimos el porqué de este tiempo.

Un momento de indecisión he tenido; mi pobre pluma se ha parado sobre el papel en este instante. ¡Tanto han visto mis ojos! tantos sentimientos han bullido en mi corazón... que, sin saber por donde comenzar, casi estuve a punto de levantarme de la mesa y dejar de escribir ...pero os vi. a vosotras y me senté de nuevo. Esperabais sin duda con tanta ansia esta carta! Recogíme un instante y entregué mi pluma, no a mi imaginación, sino al soplo del Espíritu Santo; sí, hijas amadísimas, que Ella lleve, porque sólo El, al iluminar nuestras mentes, podrá encender en amor nuestros corazones... y sólo el amor podrá damos fuerzas para subir al cielo y poder bajar más abajo del suelo, cuando sea necesario ser esa nada, a la cual el Señor busca para hacer nuevas creaciones en el orden sobrenatural. (Última circular de 1942 dirigida a sus hijas con motivo de la celebración de la Navidad) “Maestra Espiritual, Pág 319”

V E N

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