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"Contra la riqueza que empobrece, actúa"
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 Un año más, del 7 al 20 de octubre 2013, y en especial el día 17, se celebra en todo el mundo el “Día Internacional para la erradicación de la pobreza”.

A pesar de muchos esfuerzos que se vienen haciendo para erradicar esta “lacra” mundial, la pobreza y el hambre siguen estando presentes en cifras realmente inaceptables: 1.300 millones de personas en situación de pobreza extrema en el mundo, y cerca de mil millones que padecen hambre mientras, según la FAO, se desperdician 1.300 millones de toneladas de alimentos.

 El drama de la desigualdad

 Los CRISTIANOS no podemos estar ajenos a este momento y a este clamor que debe levantarse a favor de los pobres de nuestro mundo en esta situación de crisis en la que el número de empodrecidos aumenta de día en día abriéndose el abismo de la desigualdad. Según el informe de RBC Wealth Management y Capgemini, en España, hay 144.000 personas con un patrimonio de 740.000 € (más de un millón de $), cuyo porcentaje crecerá un 6,5% en los próximos 3 años. El año 2012, uno de los años más duros de la crisis, en España aparecieron 7.408 millonarios más. A nivel global, la riqueza de las personas con grandes patrimonios aumentó un 10% en 2012, hasta alcanzar la cifra récord de 46,2 billones de dólares (34,5 billones de euros), después de la caída del 1,7% del año anterior. De acuerdo con la decimoséptima edición del Informe, un millón de personas se unieron en 2012 a la población mundial de individuos con grandes patrimonios, hasta alcanzar los 12 millones de ricos en todo el planeta, lo que supone un aumento del 9,2% respecto al año anterior. De ahí el lema de esta Semana contra la Pobreza: “CONTRA LA RIQUEZA QUE EMPOBRECE, ACTÚA”

 El destino universal de los bienes

 Es éste uno de los principios fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia, como se indica ampliamente en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (CDSI), en los números 171-182: «La tradición cristiana nunca ha aceptado el derecho a la propiedad privada como absoluto e intocable: “Al contrario, siempre lo ha entendido en el contexto más amplio del derecho común de todos a usar los bienes de la creación entera: el derecho a la propiedad privada como subordinada al derecho al uso común, al destino universal de los bienes” (Laborem Exercens 14)» (CDSI 177).

  La “opción preferencial por los pobres”

 La “opción preferencial por los pobres” es, asimismo, una opción fúndamela de la Iglesia, tal como indica el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (nº 182): «A este propósito se debe reafirmar, con toda su fuerza,la opción preferencial por los pobres:384 « Esta es una opción o unaforma especial de primacía en el ejercicio de la caridad cristiana, de la cual da testimonio toda la tradición de la Iglesia. Se refiere a la vida de cada cristiano, en cuanto imitador de la vida de Cristo, pero se aplica igualmente a nuestras responsabilidades sociales y, consiguientemente, a nuestro modo de vivir y a las decisiones que se deben tomar coherentemente sobre la propiedad y el uso de los bienes. Pero hoy, vista la dimensión mundial que ha adquirido la cuestión social, este amor preferencial, con las decisiones que nos inspira, no puede dejar de abarcar a las inmensas muchedumbres de hambrientos, mendigos, sin techo, sin cuidados médicos y, sobre todo, sin esperanza de un futuro mejor» (CDSI 182; Juan Pablo II: Solicitudo rei socialis 42)

 Una acción “política”

El testimonio de muchos cristianos constituye un testimonio fehaciente y extraordinario, sobre todo en estos momentos de crisis. Sin embargo, no acaba de calar entre nosotros otro aspecto de esta “opción preferencial” no menos importante que la acción directa al empobrecido, necesitado, marginado o excluido.

La Doctrina Socialde la Iglesia incide en este otro aspecto: «Entre estas obras, la limosna hecha a los pobres es uno de los principales testimonios de la caridad fraterna; es también una práctica de justicia que agrada a Dios, aun cuando la práctica de la caridad no se reduce a la limosna, sino que implica la atención a la dimensión social y política del problema de la pobreza» (CDSI 184).

 Y también: «La caridad social y política no se agota en las relaciones entre las personas, sino que se despliega en la red en la que estas relaciones se insertan, que es precisamente la comunidad social y política, e interviene sobre ésta, procurando el bien posible para la comunidad en su conjunto (…)La obra de misericordia con la que se responde aquí y ahora a una necesidad real y urgente del prójimo es, indudablemente, un acto de caridad; pero es un acto de caridad igualmente indispensable el esfuerzo dirigido a organizar y estructurar la sociedad de modo que el prójimo no tenga que padecer la miseria, sobre todo cuando ésta se convierte en la situación en que se debaten un inmenso número de personas y hasta de pueblos enteros, situación que asume, hoy, las proporciones de una verdadera y propiacuestión social mundial» (CDSI 208).

 Las causas de la pobreza

La pobreza tiene múltiples causas, y de ello debemos ser conscientes. Los pobres, marginados, excluidos y hambrientos, en España y en el mundo, no brotan de la tierra, como los árboles. Son fruto de la acción directa de personas y estructuras que la provocan precisamente con la acumulación de su riqueza, patrimonial o especulativa a lo largo y lo ancho de nuestro mundo.

Unos acaparan tierras en países ajenos en beneficio propio y a expensas de sus habitantes, otros especulan con el dinero que debería servir para la economía productiva, otro especulan con los alimentos y encarecen o imposibilitan la comida de millones de personas, otros eluden de mil formas sus impuestos o los defraudan, o acumulan sus riquezas en paraísos fiscales… todo ello hace que la riqueza se acumule en pocas manos en vez de distribuirse entre la mayoría de quienes habitamos el planeta: LA RIQUEZA (de unos) EMPOBRECE (a la mayoría).

 Qué hacer

A lo largo de estos días –del 7 al 20- muchas instituciones, como la Alianza Española contra la Pobreza, realizarán actividades de muchos tipos en nuestras ciudades: conferencias, mesas redondas, cine-forums, comunicados, artículos de prensa, todos bajo este paraguas común que se halla en este lema. Las Organizaciones Católicas para el Desarrollo (Caritas, Justicia y Paz, Manos Unidas, REDES y CONFER) proponen que se cuelgue en las parroquias una sábana blanca (símbolo de la Semana) el domingo 13 de octubre, así como un repique de campanas..

En muchas partes podrían organizarse actos que ayuden a tomar conciencia de las causas auténticas de la pobreza y de esta realidad, e interpelar a nuestras autoridades políticas y económicas para que realmente se lleven a cabo las reformas necesarias para que disminuya la desigualdad, se favorezca la creación de riqueza para todos, se elimine la lacra del fraude fiscal y los paraísos, se recupere la sangrante reducción de la Cooperación al Desarrollo, se potencien otras riquezas (medioambientales, culturales, relacionales, etc.) que hoy en día están amenazadas, se propongan y se vivan sistemas alternativos de vida (decrecimiento, autogestión, participación directa ciudadana, un modelo de desarrollo y de economía donde la persona sea el centro para la producción y el consumo, etc., etc.)

 La “movilización”

 Esta“Semana contra la Pobreza”, pues, del 7 al 20 de octubre de 2013, los cristianos estamos convocados, junto con todos los hombres y mujeres de buena voluntad, a participar y sumarnos activamente a esta llamada que se nos hace desde la sociedad civil, para “movilizarnos” de muchas maneras haciendo oír el grito de los empobrecidos.

Especialmente el día 17 de octubre es el día de la máxima movilización. Con marchas que se realizarán en toda España y de la que, tristemente, pocas noticias oiremos y veremos en los Medios de Comunicación Social.

 


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