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¿Quién eres tú que ahora llegas cuando todo parece terminar?
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RETIRO ADVIENTO, reelaborado sobre un texto de Fidel Aizpurua.


Introducción: El título es un verso tomado de un poema de José A. Valente. El poeta, por supuesto, lo aplica a otra persona. Pero nosotros lo dirigimos directo a Jesús. Ahora que parece que todo va decreciendo, bien sea por la hondura de la crisis económica y tantas otras crisis, o por el número de nuestros grupos, el vigor, las presencias, quizá la ilusión, en esta hora no fácil, ahora es cuando Él parece llegar.

Ahora es cuando Jesús nos dice que siempre es buen tiempo para seguirle, que siempre hay posibilidad de disfrutar de su presencia, que siempre podemos crecer en adhesión. Ahora que en nuestra vida aparecen con más claridad las debilidades, las fisuras, las limitaciones, etc., ahora viene la persona, toda persona, a decirnos que hay caminos, que podemos reorientar nuestras fuerzas, que hay posibilidad de ahondar y de ser creyente en el mundo de hoy, que la fraternidad, la PAZ y la JUSTICIA es más posible que nunca.

Se nos pide, pues, el viejo "renacer de nuevo" de Jn 3. ¿Diremos, como Nicodemo, que es muy hermoso el reto pero imposible? La imposibilidad está, tal vez, en nuestros miedos, en nuestras comodidades, en nuestro no querer complicarnos, en la dificultad para lanzarse a lo nuevo. Pero si superamos esa inercia, lo difícil puede ser, en parte, posible. "Con Dios todo es posible" (Mt 19,26). ¿Damos fe a este Evangelio? ¿O, al decir que no es posible, estamos diciéndonos que Dios no acompaña nuestro camino humano?.

Podríamos enfocar el Adviento de este año como una llamada no a esperas ya acaecidas, sino como tiempo para desvelar la oportunidad que llama a nuestras puertas en estos tiempos de reducción y decrecimiento.

Esa oportunidad tiene un nombre, Jesús, y apunta a la posibilidad de una vida con sentido, valiosa, amparadora, empeñada en hacer brotar la justicia… Eso es hacer del Adviento un tiempo realmente favorable y fecundo.

Pero, ¿Cómo hacer del Adviento ese tiempo bueno para descubrir la oportunidad que Jesús pone incansablemente en nuestra vida, incluso en tiempos como los nuestros?

Algunas sendas que transitar:

a) Un encuentro nuevo con el Jesús histórico

¿Cómo ha de ser un tal encuentro? Recordamos un párrafo de Jon Sobrino que está cargado de novedad al preguntarse qué es lo que realmente impactaba y puede impactar hoy de aquel Jesús histórico

"De Jesús impactaba la misericordia y la primariedad que le otorgaba: nada hay más acá ni más allá de ella, y desde ella define la verdad de Dios y del ser humano”.

De Jesús impactaba su honradez con lo real y su voluntad de verdad, su juicio sobre la situación de las mayorías oprimidas y de las minorías opresoras, ser voz de los sin voz y voz contra los que tienen demasiada voz, e impactaba su reacción hacia esa realidad: ser defensor de los débiles y denuncia y desenmascaramiento de los opresores.

De Jesús impactaba su fidelidad para mantener honradez y justicia hasta el final en contra de crisis internas y de persecuciones externas.

De Jesús impactaba su libertad para bendecir y maldecir, acudir a la sinagoga en sábado y violarlo, libertad, en definitiva, para que nada fuese obstáculo para hacer el bien.

De Jesús impactaba que quería el fin de las desventuras de los pobres y la felicidad de sus seguidores, y de ahí sus bienaventuranzas.

De Jesús impactaba que acogía a pecadores y marginados, que se sentaba a la mesa y celebraba con ellos, y que se alegraba de que Dios se revelara a ellos.

De Jesús impactaban sus signos -sólo modestos signos del reino- y su horizonte utópico que abarcaba a toda la sociedad, al mundo y a la historia.

Finalmente, de Jesús impactaba que confiaba en un Dios bueno y cercano, a quien llamaba Padre, y que, a la vez, estaba disponible ante un Padre que sigue siendo Dios, misterio inmanipulable".

Un Adviento que no se cansa de buscar caminos de experiencia más vibrante y llena con el Jesús de la historia. Así se podrá tener raíz para un planteamiento de novedad de fe en este tiempo nuestro.

b) Una experiencia nueva de comunidad

Esa nueva experiencia tiene una clave: apertura. Toda clase de apertura: ideológica, de casa, de corazón, de proyectos. La manera de encontrar identidad ha sido, en otras épocas, el cerrarse sobre lo propio, el cultivo de los valores exclusivos, la creación de certezas desde lo distinto. Pero, por muchas razones, ha llegado la hora de tratar de encontrar identidad en lo común, en la colaboración, en la participación, en la unidad de lo diverso. Sin este "nuevo paradigma" no puede ser fácil apropiarse de una mentalidad comunitaria útil.

En estos tiempos de "postcristianismo" podemos todavía comprendernos y vivirnos como un lugar de fraternidad, de acompañamiento. Desde el diálogo podemos hablar con todos, sin excluir a nadie. Esta posibilidad está a la mano: atrevimiento y creatividad para estar presentes, saliendo de nuestros territorios, cuidando nuestro estar y preguntándonos por lo que transmitimos, enrolándonos en lo de todos, aprendiendo a no dirigir siempre. Nadie nos quitará esta oportunidad. La persona que quiere ser hermana, crear comunidad, siempre tendrá un espacio, mil lugares de presencia y acompañamiento. La experiencia de una fe posible hoy viene dada en el molde de la certeza de una comunidad creyente nueva. ¿Podremos acentuar esta certeza en el Adviento?

c) Una visión mística de la misión

Entendida como algo más que un trabajo, aunque lo sea, y por ello haya que tomarlo totalmente en serio. Algo más que una manera de ganarme la vida o de justificar mi presencia en el hecho social. La misión arranca de una adhesión a la persona por causa y al modo del amor de Jesús a ella. Si esa visión ahondada, amorosa, a la persona no anima el trabajo de misión, siempre tendremos el peligro de caer en un funcionariado, del tipo que sea.

El origen de la misión en la vida cristiana es una realidad mística, tiene que ver con las opciones hondas de cara a Jesús y al Padre. Por eso, aunque parezca excesivo, nuestras comunidades están llamadas, como apostolado primordial, a mostrar en modos "tocables" que Dios es sólo amor. Puede parecer que esto es algo etéreo, espiritualista, inverificable, de otra época.

Pero dado que para muchas personas la realidad de Dios sigue siendo algo intragable ("Dios no es de fiar", dice Saramago), es preciso vivir un estilo de vida y de fe que hablen de un Dios del que uno/a se puede fiar. Habrá que reforzar estas certezas en el silencio del Adviento.

e) Una manera nueva de situarse en la sociedad

Porque quizá hasta ahora nos hemos situado y nos han situado como gente religiosa, especial. Nos entendemos así y la gente nos entiende bien así. Pero eso nos circunscribe a un espacio muy reducido, al espacio de lo religioso, alejándonos, con frecuencia, del patio de vecinos que es la vida corriente.

¿Puede haber otra manera de situarse? Sí, como ciudadano cristiano que intenta vivir el seguimiento en comunidad. Ciudadanas cristianas, personas que están en la movida social, que participan de los avatares comunes de la gente. Personas que creen que la ciudadanía y la fe no están en colisión y que la segunda aumenta el beneficio de la primera. Y, además, que tienen una forma de vivir su ciudadanía cristiana: en el marco y paradigma del Evangelio.

Esta manera de situarse es la que, quizá, puede contribuir a hacer ver que es posible superar el sentimiento de que el Evangelio ha fracasado en nuestra sociedad. Desde planteamientos de alejamiento y peculiaridad religiosa es muy difícil hacer ver esto. Desde unos determinados modos de ciudadanía quizá sea más posible.

Brotes verdes

¿Es todo esto un mero anhelo o hay "brotes verdes" que muestran que la propuesta de Jesús hoy está hecha y que hay alguien que la acoge? Podemos reconocer algunos, que hablen de nuevas oportunidades, de caminos abiertos...

Conclusión:

Adviento es tiempo de "levantar la cabeza", de agarrarse a lo que vive contra toda desesperanza. Es tiempo bueno para percibir a Jesús haciendo ofertas de novedad en tiempos de reducción y decrecimiento con la de un Dios que acompaña en modos humanos nuestro caminar.

El viene hoy tocando con suavidad en nuestra puerta con los nudillos de sus manos…Si estamos atentas y con las lámparas encendidas, podremos encontrarnos con él y celebrar el Adviento de hoy.

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